Savasana, relajación consciente

Tras una intensa sesión de yoga dinámico sembrada de suryas, vinyasas, posturas de pie y trabajo en el suelo, cuando ya tus músculos reclaman reposo y tu mente permanece muda y atenta, llega la gran esperada: Savasana, o relajación consciente.

Tradicionalmente Savasana se traduce como “el cadáver” y es la postura que se adopta para la relajación al final de la clase de yoga. Es un ásana aparentemente sencilla pero que, si te atreves a ahondar, descubres que es, quizá, la más complicada de todas.

 

Su colocación es esta:

  • Acostado/a sobre la espalda con el cuerpo simétrico
  • Ojos cerrados
  • Brazos ligeramente separados del cuerpo y palmas de las manos hacia arriba
  • Pies separados naturalmente (el ancho de caderas o un poco más)
  • Estira suavemente las manos en dirección a los pies para alejar los hombros de las orejas y dar un espacio abierto y natural al cuello
  • Permite que el cuerpo empiece a relajarse imaginando que se hunde en el suelo
  • Dirige la atención hacia el contacto de la ropa sobre la piel, el contacto del cuerpo con el suelo.
  • Ahora lleva tu atención hacia dentro: siente cómo se va relajando todo el cuerpo hasta sentirte ligero/a, tranquilo/a y en calma.
  • Permanece atento/a, ¡sin dormirte! A todas las sensaciones que emanan de tu cuerpo relajado

 

Sencillo, ¿verdad?

No tanto… el objetivo final de savasana es integrar los beneficios de la sesión de yoga en un postura de relajación completa y consciente. Esto significa que no es un espacio para dormiro para repasar tu lista de tareas pendiente. Aún estás en clase, es un ásana, y merece toda tu atención y respeto.

Sin embargo, si durante los primeros  meses savasana te deja KO o no consigues mantenerte despierto/a, no desesperes. Como todo, la relajación consciente es un práctica que requiere tiempo y dedicación.

Con el cuerpo relajado la mente tiende a desconectar y dormirse y puede que si estás tremendamente ansioso/a o estresado/a esto te venga de perlas pero el potencial de savasana va mucho más allá.

 

SAVASANA ES CULTIVAR EL SILENCIO, HONRAR LA QUIETUD, EXPANDIR TU CONCIENCIA Y TRASCENDER TU CUERPO.

Para ir avanzando en savasana da pasos minúsculos pero seguros. Relajarse completamente lleva su tiempo. Empieza por sentir tu cuerpo, de principio a fin, el peso, la temperatura, observa donde hay tensión o dolor y con un par de respiraciones permite que se suavicen.

Prueba a ir un poco más hacia dentro, a sentir tu corazón y sus latidos.

De ahí, avanza hacia tu respiración, observa dónde respiras: ¿se mueve el abdomen? ¿las costillas? ¿los hombros?

Todo lo que obtengas en savasana te sirve para conocerte un poco más.

Cuando llegues a ese punto a medio camino entre la vigilia y el sueño, ¡enhorabuena! Estás en savasana. Cómo ya habrás adivinado, mantenerte en este estado sin dormirte es todo un arte y a partir de aquí empieza la acción.

La tradición yóguica presente en el yoga nidra sostiene que en este estado de relajación concreto puedes acceder a tu subconsciente y aprovechar la plasticidad neuronal para cambiar patrones de conducta. Es una manera muy poderosa de despertar, sin miedos ni juicios, todo el potencial que reside en nuestro interior. A través del yoga nidra puedes trabajar afirmaciones positivas, reducir la ansiedad, encontrar solución a problemas concretos, estimular tu creatividad o modificar hábitos.

Como ves, esta postura es mucho más que acostarnos a descansar después de la clase, es una oportunidad más que nos ofrece el yoga para conocernos y trabajarnos. Así que te animo a que en la próxima ocasión que tengas de practicar savasana intentes mantenerte despierto/a y comprobar por ti mismo/a todos estos beneficios.

 

Fuente: sidhartayoga.com

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